Salas de velación. Cuando damos todo por perdido

Cuando creemos que estamos solos, nuestros amigos nos demuestran lo contrario. Las salas de velación, un lugar de encuentro, un lugar de reconciliación

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Cuando creemos que todo está perdido, cuando damos por sentado que nuestro dolor no tiene ningún remedio y que será imposible superar nuestra pérdida, es en ese tipo de momentos donde aparecen nuestros amigos, esas personas que siempre están con nosotros en las situaciones más importantes y dolorosas de nuestras vidas. Cuán regocijante es ver a nuestros amigos acercarse por las puertas de las salas de velación donde llevamos a cabo las honras fúnebres de nuestro ser querido, a ofrecernos su compañía y apoyo de forma incondicional y sincera.

Para todos es importante contar con apoyo en este tipo de situaciones puesto que, por sí solos, es complicado dejar de lado el dolor que nos embarga en ese tipo de situaciones. Es por ello que es necesario cultivar amistades verdaderas, amistades incondicionales y sinceras, porque nunca sabemos en qué momento se puede presentar una situación lamentable como a pérdida de un ser querido, lo importante es tener alguien, o varias personas, en las que podamos confiar plenamente.

Es claro que la pérdida de un ser amado no es algo que podamos superar fácilmente, esto es un proceso que puede tomar años, sin embargo, debemos tener en cuenta que es un hecho que no podemos cambiar, aceptar las cosas nos puede ayudar a sobrellevar nuestra carga, con el tiempo nos daremos cuenta que es precisamente ello, el tiempo, el mejor aliado para alivianar nuestro peso y calmar nuestra tristeza.

La transición

La transición es lo que comúnmente llamamos “cambio”. Consiste en pasar de un estado a otro, cambiar, trascender. La transición es precisamente el proceso por el cual debemos pasar para superar, paulatinamente, nuestro dolor.

Quizá algunas personas piensen que es imposible olvidar a alguien que ya no está entre nosotros, de hecho tienen razón, pero no se trata de “olvidar”, porque obviamente es imposible, se trata de superar nuestro dolor, se trata de que cuando pensemos en ese ser querido lo hagamos de forma grata, lo recordemos por las cosas buenas que en vida compartimos, de lo especial que era y de lo que hizo para que nuestra vida fuera mejor.

Recuerda, cultiva amistades, sé especial con ellos. En alguna parte de la biblia dice que debemos amar a nuestros amigos, para que en tiempos de angustia sean como hermanos para nosotros. Quién sabe, es probable que cuando menos lo esperemos, cuando nos encontremos en una situación tan dolorosa como esta, veamos a nuestros amigos entrar por la puerta de la sala de velación, caminando justo en dirección hacia nosotros, prestos a darnos un abrazo y a decirnos “aquí estoy contigo”.

Funeraria Gómez, Un homenaje a la vida.

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